
Mañana · alumnos
Clases y extracurriculares al aire libre
Huerto, naturaleza, deporte y arte en los jardines y el bosque del terreno, como parte del día escolar.
La primera citadela · Puebla, México
El Casco de la Ex-Hacienda y un terreno que guardó 40 años su vocación despiertan como centro de convivencia: comercio, mercado de origen, aprendizaje, naturaleza y vivienda para una comunidad pequeña. Su historia se escribe conforme llegan sus habitantes.

Primero, el lugar
Su topografía, el camino del agua, lo que ya creció ahí, su historia y la ciudad que lo rodea. En la Ex Hacienda de Zavaleta, en Puebla, eso significa un casco histórico que vuelve a abrir sus puertas y un terreno listo para despertar.
“El terreno manda; el diseño lo escucha.”


El Casco, hoy y mañana
La propuesta de paisaje respeta el encanto de las ruinas y lo cruza con la paleta botánica de México: cactus, agaves, jacarandas y bugambilias, agua que refleja los volcanes y la Talavera de Puebla.
Las ruinas que se restauran reciben usos distintos: un salón para eventos de hasta 500 personas y salones más chicos, salas de juntas, oficinas y coworking; un salón de fiestas infantiles que entre semana es el maternal y kínder del colegio; las caballerizas, que se vuelven primaria y secundaria; y la troje, el centro de reunión y congregación comunitaria.




El Casco, hoy y mañana







Life Academy
La zona del Casco para aprender. Une al colegio Las Cumbres Montessori, en dos campus —el maternal y el kínder en el Casco, la primaria y la secundaria en las antiguas caballerizas— con Wild Minds, afterschool y club deportivo, y una academia de bienestar. Se entra por la cafetería, que une las extracurriculares. Todo se abre a lo que el terreno ya tiene: jardines, bosque lineal, andadores, espejo de agua y árboles de décadas, que se vuelven aula, cancha y punto de encuentro.
Aquí se mezclan comunidades: la de la mañana, la de la tarde y la de los papás. Esa mezcla es la convivencia, y es el flujo que sostiene al comercio y a la plusvalía activa.

Mañana · alumnos
Huerto, naturaleza, deporte y arte en los jardines y el bosque del terreno, como parte del día escolar.

Tarde · abierto al público
Los alumnos de la mañana se quedan y llegan niños nuevos de la ciudad: talleres, deportes y naturaleza en el mismo lugar.

Papás y mamás
Ejercicio y deporte en andadores, canchas y áreas verdes, solos o con sus hijos, mientras los niños siguen en lo suyo.
Así se imagina





El mercado de La Citadela de Zavaleta
Todo centro comercial se construye alrededor de un ancla, y por décadas esa ancla fue el supermercado. En La Citadela de Zavaleta el ancla es el mercado de origen, y llega integrado a la vida diaria: el domingo se va a misa a la troje y de ahí al mercado; el lunes se deja a los hijos en el colegio, se hace yoga y se pasa por las compras de la casa.
Lo opera Despáchate Market, mercado saludable de Puebla con productores locales, granel y proveeduría. Despáchate cura y gestiona a los proveedores que venden adentro, con puesto fijo, con producto o por temporada. Todo se cobra en una sola cuenta, con pago digital, y a cada quien se le reparte lo suyo, según lo que se acordó en una negociación abierta.
Del productor a la mesa, en el mismo lugar.

Centro de reunión y congregación comunitaria
Un lugar de congregación donde caben todas las fes y todas las personas, y con ellas los hitos y rituales que tejen la red entre los habitantes.
Junto a la plaza y el kiosco de los pueblos siempre hubo un lugar donde se nacía, se casaba, se despedía a los muertos, se hacía la fiesta y se reunía la gente cuando algo pasaba. La Citadela de Zavaleta lo tiene en la troje: un salón de usos múltiples laico, abierto a todas las creencias, para los ritos de la vida —nacimientos, bodas, despedidas, graduaciones, cambios de estación—, las asambleas del vecindario, el silencio, la meditación, la música y las celebraciones colectivas. Es lo que el antropólogo Victor Turner llamó communitas: sentirse parte de algo con los demás.
La troje va en pareja con los salones del Casco: la misa de un bautizo o la graduación del colegio se celebran ahí, y luego todos pasan a un salón para la fiesta.


Quedarse
Parte de convivir es quedarse. La Citadela de Zavaleta ofrece alojamiento solo para algunos: 60 familias, el tamaño en el que una comunidad se conoce y se cuida (el número de Dunbar). Lofts, casitas de un nivel, casitas para familias jóvenes y casas grandes, para que convivan generaciones distintas dentro del centro de convivencia.
Vivir a pie del colegio, del trabajo y del mercado.
Habitantes
El Casco de la Ex-Hacienda Zavaleta es del lugar: ahí se trabaja y se celebra. A su alrededor llegan los habitantes, cada uno con su negocio, y al hacerlo vivir le dan forma a La Citadela de Zavaleta y suben el valor de la tierra: la plusvalía activa. Montessori, Mercado y Vivienda son sus anclas. Esta lista crece conforme se cierran las negociaciones.
Panel de La Citadela de Zavaleta
Para dueños, operadores e inquilinos invitados: el mapa del predio, lote por lote, y la mesa de negociación.